A la hora de la oración
Berta, ya anciana, le cuenta a Nelly la historia de su familia: la vida en el fundo El Quillay, los trabajos de la tierra y las trillas, los amores callados, los nacimientos y los velorios de un mundo campesino que ya desapareció.
A la hora de la oración recorre varias generaciones de los Navarrete Vidaurre en el Chile rural de la zona central, y recoge con oído atento su manera de hablar: los dichos, los refranes, las tonadas y los chilenismos que la novela reúne además en un glosario final.
Más que una saga familiar, es un ejercicio de memoria: la conversación de dos mujeres en la que una le entrega a la otra lo que vio, y con ello salva del olvido las voces, las costumbres y la fe cotidiana de la gente del campo.