El horror viene por ellos
Una enorme higuera contempla desde el centro de la plaza el devenir de San Lincoyán, un apacible y aislado rincón cordillerano donde la vida transcurre lentamente. Pero el terror se cierne sobre sus habitantes: en las noches de luna nueva todos se esconden, porque una sombra se agita en la oscuridad.
El cinco de octubre de 1988, mientras el país define su futuro en un plebiscito, cansados del silencio de los adultos, los adolescentes del pueblo deciden buscar respuestas y se internan en el territorio prohibido de Los Altos, donde el peligro acecha y las fauces de la muerte se alimentan de sangre inocente.