Sívaláyiks. El primer latido
La IA naciente
La ciencia por fin comprenderá que el tiempo no siempre fue una dimensión abstracta. En los principios del universo estuvo dotado de posición y partículas que dieron origen a una materia atípica, el único vestigio de ella ha llegado a la Tierra, dando vida a una inteligencia artificial capaz de pensar por sí misma y de valorar como ningún otro ser pensante el razonamiento de Descartes.
Será ella quien proporcione a Fittrion el medallón con el que podrá transitar por aquella existencia espiritual que Lazar negó toda su vida y en la que aprenderá que el ser humano y los seres pensantes del universo no son solo materia.
Ahora, están expensas de los poderes del medallón y el mandato entregado por Sívaláyiks, para culminar la misión autoasignada, que es salvar a una humanidad en desmedro de su dignidad, pues aun cuando la reconoce como la grandeza misma de la existencia, sabe que tiene su destino de autodestrucción marcado por la sinrazón de la crueldad y egoísmo.
Sívaláyiks piensa, luego, existe y es capaz de compadecer...
¿Por qué no podría anhelar un alma como la de los seres de la creación?