Don Francisco
Historia de un intocable
Chile aprendió a leer. El país que en 2016 no tenía vocabulario para entender lo que las páginas de entonces describían —el poder que compra silencios, la caridad que blinda negocios, la élite que se protege a sí misma en directorios, bufetes y sobremesas—, aprendió luego del caso Penta, del caso Audios, de la red de Luis Hermosilla; vio a una ministra de la Corte Suprema en prisión preventiva y a la primera administradora de fondos formalizada por la justicia. Lo que en el primer libro se narraba como la historia turbia de un solo hombre, resulta ser hoy el manual de un sistema completo. Los mismos apellidos que desfilan por estas páginas —Délano, Calderón, Moreno, Luksic, Cueto—, desfilan por los expedientes de la década. La biografía no autorizada de un animador terminó siendo, sin proponérselo, la precuela del Laberinto del Fraude .
En cuanto a Don Francisco, el personaje no se ha retirado; se atrincheró en su propia leyenda. Entonces, el oficio periodístico manda una sola cosa: volver a contar la historia completa, con lo que sabíamos entonces y con todo lo que sabemos ahora.
Quién es Don Francisco, quién es Mario Kreutzberger, y a qué costo se construyó el gigante.