El hombre que aprendió a ser mirado
Diario de un perdedor
Durante veintitrés años, Jorge Riveros buscó a Dios sin saberlo, muchas veces, que era eso lo que buscaba. Lo buscó en la pintura, en el amor, en una comunidad en la cordillera, vendiendo pan de puerta en puerta por las oficinas de Santiago. Lo buscó allí donde no estaba, y por eso mismo aprendió, poco a poco, a reconocerlo donde siempre había estado.
El hombre que aprendió a ser mirado reúne las historias y meditaciones de todo ese recorrido: la infancia donde nació la necesidad de ser visto, los años de éxito y de fracaso como pintor, los amores que no supo sostener, la vida en comunidad, y el regreso final a una cabaña en el valle del Huasco, donde un temporal de nieve le devolvió lo esencial.
Un libro sobre la fisura por donde entra la luz, sobre el fruto que no es haber triunfado sino haber llegado hasta aquí sin traicionarse.