Altazor, temblor de cielo
Altazor, el poema cumbre de Vicente Huidobro, salió a luz en Madrid en 1931, así también otra obra suya sorprendente y mucho menos visitada: Temblor de cielo. El contrapunto entre ellas muestra el genio del escritor, la madurez y diversidad de su registro y de su búsqueda, donde el juego y la experimentación formal van de la mano con un adentrarse en las profundidades de la experiencia, un diálogo tanto con el infinito como con la muerte, donde el amor, la belleza y la libertad son frutos que persisten: «Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida». Como anota Juan Cristóbal Romero en el prólogo de esta edición, en estas obras Huidobro lleva la poética creacionista a un grado tal que «la aventura vanguardista adquiere una dimensión cósmica», capaz de sintetizar el caos, con la hondura y la revelación que la verdadera poesía es capaz de intencionar. A casi un siglo del origen de estos poemas, volver a visitarlos sigue siendo un desafío alucinante a la imaginación, y un viaje necesario para comprender la poesía chilena e hispanoamericana que la obra de Huidobro dio oxígeno.