A la hora del nocturno y otros cuentos
En este amasijo de menudos relatos irrumpe, a vista y paciencia de sus lectores -audaces por lo demás-, un cuentista con mucha calle, de amplísima experiencia pedestre, que no ofrece, sin embargo, un testimonio ramplón de sus andanzas de arrabal o de suburbio. Si bien es cierto que sus héroes son trabajadores comunes, transeúntes de Cerro Navia o venidos a menos arrojados a la vagabundez, sólo constituyen la cantera de realidad de donde extrae los materiales para su edificación
narrativa.
La sobre/realidad de sus asuntos, de sus anécdotas quintaesenciadas o destiladas, por decirlo así, va de la mano con la escritura de una prosa maciza y esplendente como plasmación de un orífice en extremo cuidadoso.
Cuidadoso de imprimir un medro a la desnuda, precaria y desvaída realidad del suburbio, merced a los afeites del arte literario, el cuentista aquí desembozado esgrime con aplomo y avilantez en ristre la de consuno arriada bandera del oficio.