Taiga
«Sin tierra abajo sin el valor / de ser primera. Aquí estás vos / extasiada en la vegetación de la taiga», escribe la poeta Andi Nachón dando luces sobre el título de este conjunto de poemas: Taiga, la última zona de vegetación antes del Ártico. Las imágenes cotidianas dan cuerpo al vaivén de los afectos que nos permiten sobrevivir en un mundo inhóspito. Así, tomar un taxi, cuidar de un acuario, conversar con un amigo o usar una budinera verde son acciones que construyen un lugar donde quedarse.
Dedicados a su perro Iván, a quien llama «el refugiado ruso», estos poemas se anclan en la intimidad doméstica para sostener la ternura más allá de la muerte: «Me estoy perdiendo / y pierdo / la posibilidad de retenerte en esto. ¿Hay tiempo?». Con un ritmo vertiginoso e irregular, Nachón –poeta insigne de la década de los noventa argentina–, nos propone mirar su tiempo con tenacidad.