Toponimia colchagüina
Cada palabra tiene peso y contexto; así nos lo revela el libro Toponimia colchagüina de Manuel Roberto Lira L. Cada palabra, además de sus desinencias gramaticales, nos refiere a lugares y nos indica encuentros, tradiciones, sincretismos lingüísticos, cosmovisiones. A modo de mapas, éstas nos develan y referencian nuestro devenir existencial; saberes que
posteriormente son sistematizados por antropólogos, filólogos, lingüistas e historiadores -como Henriette Walter, Rodolfo Lenz, Pedro Armengol, entre otros- fascinados con los territorios y sus energías.
La topografía, correspondiente a las figuras retóricas pragmáticas, es definida como la descripción de lugares (García, 2000, p. 72). Ésta se desglosa de acuerdo a las características físicas, la actividad humana o la clasificación lingüística. Tales conceptos logran evocar y crear atmósferas, otorgándole valor al paisaje como identidad mediante su
musicalidad, fonética, etimologías y metáforas, elementos usados en la literatura de todas las épocas y continentes.
Estos son algunos de los topoi reunidos en esta esencial investigación para distinguir a las culturas del presente, expresados en el nombre de los lugares en quechua y mapudungun de esta singular provincia enoturística chilena. Los topónimos nos entregan la luz que nos
hereda el pasado. Auquinco, Callihue, y Nilcunlauta, por nombrar algunos conceptos, se despliegan aquí con profundidad argumentativa y descriptiva.
La palabra es forma, movimiento y sentido.