Ocaso
En Ocaso, de Pietro Rovira, los poemas se invocan desde un deseo vital, dan cuenta de una conciencia en formación y de un vínculo entusiasta con la literatura. A lo largo de sus cuatro apartados: Nimiedades melancólicas, Arder y extinguirse, Ocaso y Libertad, el libro parece desplegarse desde el instante en que la lectura atraviesa al hablante y modela su subjetividad, como si conocer el mundo fuera, ante todo, un ejercicio de lectura. En ese recorrido lo acompañan Dante, Bolaño, Pizarnik, Borges, Winnet y Pablo de Rokha, cuyas presencias dialogan con la filosofía, el cine, el rock, los videojuegos y las experiencias más íntimas de la vida cotidiana.
A ratos, Ocaso adquiere la forma de un cuaderno o un diario donde la experiencia interior y la experiencia lectora se entrelazan. Desde esa honestidad, el hablante expone su vulnerabilidad y nos conduce por las bifurcaciones de su pensamiento: la infancia, las amistades, los duelos, las máscaras que elegimos para habitar el mundo y ese territorio liminal del ocaso, cuando el halo comienza a extinguirse sobre el horizonte. El ocaso es también una metáfora del territorio donde conviven los opuestos y desde donde el autor construye su mitología personal.
Aunque el duelo conforma uno de los ejes temáticos del libro, los poemas no renuncian al humor, al amor ni a la rabia. Configuran un inventario emocional donde la voz confesional vuelve sobre sus heridas como enumeración y repetición. En aquella invitación, la escritura aparece como una forma de soportar y gozar el mundo.
Daniela Catrileo, escritora y poeta.