Señor Pinkerton
Señor Pinkerton está enfermo. Sus grandes ojos azules, que durante diez años le han dado consuelo y alegría, ahora están opacos, huidizos. Lucero no duda más y sale a buscar ayuda.
Con las manos sobre el volante, mientras recorre las calles de Lima, una mujer repasa su propia historia de amores, duelos y gatos, haciendo oídos sordos al temor de encontrar en la próxima parada una nueva despedida.
La pluma tenaz de Marita Cúneo nos hace cómplices del vínculo entre un gato y su humana con la urgencia que nace de la angustia. Emocionante y abrumadora para quienes han tenido un felino como compañero. También para los que aún no experimentan ese privilegio.
Lilian Flores Guerra