La posibilidad infinita de Eros
Con este poemario me quito el tatuaje, la cruz, la manía infinita de buscar ismos. Simplemente asumo la substancia fundamental, el verbo que encarna y se hace música deliciosa en el espacio. El mundo no resiste, no aguanta tanto maquillaje vacuo, tanta falsedad carente de sentido y que no se justifica. Es el momento de ser, “a poesía abierta”, como predica la autora de estos textos, de volver a las geografías por descubrir de lo humano, en las palabras que nos darán sentido.