El teorema de Rolando
“Ante el apagón analógico, la nostalgia nos carcome el alma”
Partamos por lo básico: El teorema de Rolando es una novela sobre el fin de la juventud, lo es casi lo mismo que el fin de la amistad. Una desintegración donde el SIDA –síndrome que desaparece y aparece en las pautas noticiosas– funciona acá justamente como la parábola de algo extraño, casi extraterrestre desintegrando las relaciones humanas, de la misma manera que el capitalismo lo hace con el pasado, presente y futuro.
No es casual que hasta hoy se crea que esta enfermedad fue “inventada” en el contexto de una nueva reorganización geopolítica en los ´80. Es tentador ponerse conspiranoico, claro, pero no. En cuanto a estructura, pareciera como si el autor nunca fuese consciente del universo en que sumerge a los personajes: ¿Quién nos habla al principio? ¿Un fantasma a lo Pedro Páramo? ¿Cuatro personajes con nombre y el resto con iniciales? ¿Historias interconectadas? ¿Pérdidas en común? Sólo al final, literalmente en el último párrafo entendemos bien a este “fantasma” que deambula en “vidas que desaparecerán por falta de rating”, como dice un pasaje.