Vente lento
Somos los administradores de la carencia. Esta es la crónica de los huérfanos de la prisa. Seres que lo devoramos todo rápido, a veces no solo por no sentir el peso de nuestros propios vacíos, sino porque aprendimos a consumir cuerpos y a escupir afectos con el reloj en la mano.
Escrito sin anestesia, a través de una prosa descarnada, garabateada y sin censura, este libro desnuda las heridas de la noche para recordarnos el valor de detener la huida, bajar la guardia y, finalmente... vente lento.