Mi ruta poética
Transcurrieron días de
promesas
aciagas y hoy,
sumido en la
vergüenza de los
dedos
oxidados
se asoma
la ofrenda
póstuma
de un relato
inenarrable
y de párrafos
marchitos,
desplegada
como lóbregas
alas de pelícano,
grises,
pretéritas,
perdidamente
abandonadas