Entierro mi cara en el musgo y empiezo a hablar
La poesía de Tiina Lehikoinen (Juuka, Finlandia, n. 1982) corta y sutura, fragua y funde. Mediante los dispositivos adivinatorios de la vanguardia, con una sensorialidad casi paroxística y un tono engañosamente sereno, estos poemas operan en el cuerpo de nuestra época una vivisección, un exorcismo. Aquí el musgo no es un mero símbolo literario, sino la conciencia de un entretejimiento con el afuera, con lo que está más allá del humano y de su deseo intoxicante. Aquí el delirio no es derrota sino otra forma de la lucidez. Micelio de símbolos y runas, biblioteca de hongos y ruinas y campánulas, la obra de Lehikoinen reconcilia el pensamiento del presente con el antiguo oficio del chamán, hecho que le ha granjeado un sitio distinguido en el panorama literario de su país.
Con Entierro mi cara en el musgo y empiezo a hablar, Cinosargo presenta por primera vez al público hispanófono una de las voces más inusitadas de la poesía nórdica contemporánea.
José Luis Rico