Nos acompañan los muertos
No quiero avanzar ni una línea más de este informe sin decir que en aquellos días difíciles, cuando los viejos se extinguían, aprendí muchas de las cosas que ahora sé de la vida. Cosas referente a los hijos, al amor, al dinero, al miedo, a la lealtad, a la tristeza, a la enormidad de la muerte. Me acerqué a esos trozos de la existencia viendo la forma en que los anhelaban, se ataban a ellos o lamentaban haberlos perdido mientras se adentraban en las sombras de la longevidad.
Nos acompañan los muertos es el registro de los días terminales de dos almas sin sosiego tocadas por la soledad y el tiempo, los padres seniles del narrador de esta novela cruda e intensa a la vez. Durante los lentos adioses y la larga agonía de dos ancianos perdidos en la longevidad, el narrador mira hacia atrás y ata sus recuerdos a los de ellos, reconstruyendo su propia historia y la de la Ciudad de México.