El tiempo que nos queda
Este trabajo documental retrata la vida de mi abuela paterna y la convivencia con su hijo menor, quien fue diagnosticado con esquizofrenia a los 16 años y, desde entonces, presenta dependencia a la pasta base. A lo largo de cuatro meses de observación y registro, el proyecto captura su vida cotidiana, marcada por el desgaste físico y emocional que implica el cuidado constante.
En este contexto, la obra explora las complejidades del vínculo familiar atravesado por la enfermedad mental y la marginalidad. Al mismo tiempo, se insinúa una dimensión íntima en la relación entre la abuela y la autora: pese al tiempo y la distancia impuestos por esta realidad, persisten gestos de ternura que emergen en el reencuentro, revelando una sensibilidad que sobrevive incluso en escenarios adversos.