La voz del bosque
Algunos libros no necesitan anunciarse. Están ahí, aguardando, como si hubiesen crecido en un territorio que también nos pertenece, aunque no sepamos nombrarlo del todo. La voz del bosque, de Clé de Sol, se inscribe en ese espacio, un lugar donde la palabra aparece como una forma de escucha. (...)
El libro recorre distintas formas —poesía libre, haikus, exploraciones más abiertas—, pero mantiene un pulso común, una búsqueda que no se apresura. Hay en estos textos una disposición a permanecer en lo inestable, a dejar que las imágenes se expandan sin forzar una conclusión. Esa apertura permite que el lector entre y encuentre sus propias resonancias.