El sonido de las liebres
En una atmósfera claustrofóbica, las voces de una pareja hilvanan un microcosmos doméstico donde dolor y placer se funden. Sadismo y masoquismo marcan la tensión en medio de paisajes que se transforman y revelan la decadencia del hogar.
En El sonido de las liebres —primer libro de Analaura Núñez— la escritura construye un mundo en el que todo lo vivo aparece bajo acecho, susceptible de convertirse en presa. Los poemas erigen un imaginario en que humanos, plantas y animales entran en la vorágine de la violencia cotidiana, de la caza y de la supervivencia. En medio de esta vulnerabilidad, las tareas domésticas y el paso de las estaciones sostienen un espacio en común teñido tanto por la crueldad como por la intimidad: ”la escopeta mantiene su carga / el horno calienta el vacío / las manos buscan algo que no vuelve”.