La hoja amarilla
Los escritos de juventud raramente son felices, lo efímero del mejor tiempo por vivir se cruza con la persistencia de la implacabilidad del paso de los días. Se finalizan amistades, amores y sueños. Algunos amigos y amores se mantienen, algunos sueños se cumplen, sin embargo, quedan atados a instantes de lo transitorio, del enigma del qué vendrá después. Hoy, como adulta, veo los escritos de los inicios de este periodo y me pregunto si el dolor se aplacó en el mundo y si todos somos ya felices. La práctica diaria como adulta y como médica me refuta que el dolor y la felicidad rara vez son absolutos, y que tal como escribí en algún momento de este compilado de escritos siempre quedará algo de dolor y felicidad del pasado y del futuro, porque incluso si se es desterrada del bosque al que se pertenece, se pueden conservar algunas aves que trinaban en las ramas.