Milagro, fe y misterio
La necesidad humana de creer
Prefacio
Milagro, fe y misterio:
La necesidad humana de creer
Este libro nace de una inquietud que me ha acompañado durante mucho tiempo: la necesidad de comprender por qué, a lo largo de la historia, los seres humanos han sentido la urgencia de creer. No me refiero solamente a creer en una religión determinada, ni únicamente a aceptar un conjunto de doctrinas, sino a esa disposición más profunda que aparece cuando la vida nos enfrenta al misterio, al dolor, a la muerte, a la esperanza o a preguntas que no encuentran una respuesta simple.
Desde muy temprano advertí que muchas de las grandes cuestiones que atraviesan la experiencia humana no desaparecen con facilidad. Cambian los tiempos, cambian las culturas, cambian los lenguajes con que intentamos explicarlas, pero las preguntas permanecen. ¿Qué es un milagro? ¿Por qué ciertos relatos sagrados siguen ejerciendo tanta fuerza sobre la imaginación humana? ¿Cómo nacen las religiones? ¿Por qué las personas buscan intermediarios, símbolos, rituales o lugares sagrados? ¿Qué ocurre cuando el mundo moderno intenta reinterpretar antiguos misterios desde categorías nuevas? Y, sobre todo, ¿qué revela todo esto acerca del ser humano mismo?
Las páginas que siguen no pretenden ofrecer respuestas definitivas. Tampoco buscan imponer una tesis cerrada ni sustituir la fe de nadie por otra explicación. Este libro no ha sido escrito para atacar creencias, ridiculizar tradiciones ni reducir la experiencia religiosa a una simple ilusión. Su propósito es otro: observar con atención, recorrer con respeto y pensar con serenidad algunos de los caminos por los cuales la humanidad ha intentado dar sentido a lo que la supera.
A lo largo del recorrido aparecen el milagro, la figura de Jesucristo, la formación de la Biblia, los evangelios que quedaron fuera del canon, el surgimiento de la Iglesia, la veneración de los santos, la devoción mariana, las imágenes religiosas, las reliquias, las peregrinaciones, la religiosidad popular y las reinterpretaciones modernas de antiguos relatos sagrados. Pero más allá de la diversidad de temas, el hilo conductor sigue siendo el mismo: la relación entre el ser humano y el misterio.
He querido abordar estos asuntos con una actitud de apertura. En algunos momentos será necesario mirar la religión como experiencia espiritual; en otros, como construcción histórica y cultural; en otros más, como expresión simbólica de necesidades humanas permanentes. No creo que estas miradas deban excluirse entre sí. Al contrario, muchas veces se iluminan mutuamente y permiten comprender con mayor profundidad la complejidad del fenómeno religioso.
También conviene decir que este libro no nace desde una pretensión académica. Nace, más bien, desde la observación, la lectura, la reflexión personal y el deseo honesto de explorar preguntas que siguen vivas. Por eso su tono busca ser claro, reflexivo y accesible, sin renunciar por ello a la seriedad de los temas tratados. Mi intención ha sido escribir un ensayo que pueda ser leído tanto por quien se acerca a estos asuntos desde la fe como por quien lo hace desde la curiosidad, la duda o el interés por la historia de las creencias humanas.
Si en estas páginas aparece con frecuencia el cristianismo, ello se debe no sólo a la enorme influencia que ha tenido en la historia cultural de Occidente, sino también a que muchos de los ejemplos más cercanos a nuestra experiencia latinoamericana surgen precisamente de ese mundo religioso. Sin embargo, el libro no se limita al cristianismo. En distintos momentos se abren también referencias al judaísmo, al islam, al hinduismo, al budismo y a otras formas mediante las cuales la humanidad ha intentado comprender su lugar en el universo y su relación con lo sagrado.
Tal vez el lector encuentre aquí cuestiones que le resulten familiares y otras que lo incomoden, lo sorprendan o lo obliguen a detenerse. Eso no sería un fracaso del libro, sino parte de su sentido. Pensar la religión, el milagro y el misterio exige aceptar que no todo puede resolverse de manera inmediata. Hay preguntas que no se agotan, y quizá precisamente por eso siguen acompañándonos.
En un mundo que con frecuencia valora sólo lo útil, lo rápido y lo comprobable, detenerse a reflexionar sobre la necesidad humana de creer puede parecer, para algunos, una tarea secundaria. Yo creo lo contrario. Preguntarse por el sentido de la fe, por la persistencia del misterio y por la profundidad simbólica de las creencias humanas es, en realidad, una forma de preguntarse por la condición humana misma.
Este libro ha sido escrito desde esa convicción.
Valentín Gajardo Ríos