Madre Mano
Madre Mano
La autora nos conduce por un territorio donde lo íntimo es cósmico y lo ancestral se hace presente en cada pliegue de la piel. La madre no es solo origen, sino brújula, mapa, estrella amarilla que lee en las palmas de las manos y en los surcos del sueño. La hija, a su vez, se descubre como un territorio por descifrar, un “planeta inmaterial” que habita bajo la mesa familiar, en la casa azul, en el puerto que huele a distancia.
Este libro es también un viaje por los estados del silencio: la mudez como resistencia, como exilio, como refugio de una palabra que decide callar para volverse más profunda. Y es, a la vez, un canto al fulgor: al deseo que estalla, a la carne que se hace lenguaje, a la luciérnaga que parpadea en la oscuridad como un destello de persistencia.