Las ventanas son para destripar paisajes
"Se acercó intrigada a ver, en una enorme diversidad de azules, las inscripciones que perfilaban a lo largo de las enormes vigas del difunto escarabajo, mientras sus glándulas ópticas tapaban los caracteres con letras que ella pudiera entender. Hablaban de un paleoparto, como nacían las personas antiguamente, acompañado por una paleomujer que cantaba canciones en un idioma intraducible. Se nombraban árboles como las paleoaraucarias y paleoalerces, entre los que se arrastraba una enorme serpiente hecha de tierra."
Este libro es un museo de imaginarios que exploran posibilidades e improbabilidades. Desde el voyerismo de mirar por la ventana, para ver el teatro de la ciudad, a escenarios distópicos en los que la psiquis es traducida a códigos binarios y devorada por ballenas holográficas.
Un laberinto surrealista de cuentos y cartas que cuestionan el concepto de género, humanidad y realidad.