El bosque que somos
Dedicado a todas las mujeres, «El bosque que somos» perfila, desde la literalidad poética extrema, una verdad cruda: cómo la ferocidad del entorno patriarcal se ha encargado de construir lo femenino, a la mujer, indefensa, vulnerable, abusada, impotente; sujetos sin voz, habitando el mundo desde el terror. María Alejandra Tapia, su autora, por medio de la poesía, se encarga de arrojar en la hoja la huida constante y el poder de adaptación, que —en medio de las limitaciones impuestas— le ha permitido a la mujer sobrevivir en un mundo masculino y hostil, donde son incapaces, empequeñecidas y menospreciadas. Sobrevivir tomando la forma del bosque, trascendiendo a su propia muerte con una fortaleza sabia, «eterna y gloriosa», como «hijas de la tierra». El poemario constituye un recorrido angustiante, opresivo y revelador, una reconciliación: «Me permito habitar en el infierno / sin lastimarme, sin odiarme por eso». «El bosque que somos» es: resiliencia y denuncia.