Trino
La poesía de Fabiola Bernal Díaz sorprende por su estilo parco, directo, limpio y sencillo, pero, al mismo tiempo, profundo, existencial y trascendente, insinuando un claro misticismo en medio de la vorágine posmoderna, logrando así en su propuesta, guardando obviamente las proporciones, el grato efecto de los libros sapienciales -Eclesiastés, Proverbios, Salmos- por esa manera de decir lo esencial con frases cortas, simples, al hueso. En ciertos poemas, rondas o canciones nos conmueve el uso de un lenguaje desnudo de todo artificio, a la manera de Francisco de Asís en su Laudato Sí (“Alabado seas, mi Señor, / por el hermano sol”), versificación también cercana a González Bastías, Gabriela Mistral, Ernesto Cardenal, todos ellos poetas de la contemplación, donde el lema de la autora de "Trino" pareciera ser “lo mínimo mantiene”.