Lo psicosocial
Una mirada al proceso humano desde adentro
A estas alturas, existe suficiente evidencia para afirmar que la historia
tiende a repetirse. Por cierto, al optimismo progresista le cuesta aceptar
esta premisa, sin embargo lo que está aconteciendo en el mundo de hoy
es casi una réplica de lo sucedido hace no demasiado tiempo. La
geopolítica y la economía, por citar dos de los ámbitos más relevantes para
las poblaciones, parecen estar reproduciendo los mismos sistemas de
tensiones de hace cien años atrás.
En Latinoamérica, después de dos décadas esperanzadoras de
gobiernos progresistas elegidos por sus pueblos, hoy esos mismos pueblos
comienzan a darle la espalda al progresismo para optar por representantes
de derecha o de ultraderecha (tendencia por lo demás anticipada en El
síndrome de Akenatón, uno de los artículos que forman parte de este libro)
pero que, a diferencia de otros momentos de nuestra historia reciente, ya
no podemos explicar por “la acción subversiva
del imperialismo yanqui”.
¿Cómo pueden entenderse entonces estos avances y retrocesos tan
pronunciados, al transitar de una prolongada fase revolucionaria hacia un
momento contrarrevolucionario y restaurador como el actual? Las
explicaciones economicistas ya no son suficientes. Tal vez la
incertidumbre que atraviesa la época incentive la polarización porque se
tienden a buscar respuestas fáciles. Tal vez la desesperación nos empuja
hacia los extremos, como ya ha sucedido antes. Hoy está claro que los
problemas sociales no pueden resolverse a través de sucesivas
reingenierías cupulares: es necesario involucrar a la base social mediante
un diálogo permanente que incentive la deliberación colectiva. Esto
significa, en definitiva, pasar de lo social a lo psicosocial.