Y sobre sus ruinas iremos edificando lo que debió haber sido la vida
Pronto culminará el primer cuarto del siglo XXI. El desastre provocado por los grandes empresarios y sus imperios, con sus guerras comerciales y militares, sus pandemias, saqueos de los recursos naturales, sus corruptas democracias-representativas-militarizadas con su fascismo a cuestas, son señales más que preocupantes… La ciencia y tecnología, que debían servir para aliviar el trabajo humano, aumentar la longevidad y distribuir las riquezas entre todos, en sus manos, son fosas de cesantía, hambre, miseria y enfermedades. Urge alzar banderas en defensa de la vida: de la vivienda, el agua, pensiones, trabajo, salud, educación, pueblos originarios, feminismo, ecosistema, inmigración, democracia... para acabar con este sistema que nos lleva al colapso. Buscarán salvar su crisis capitalista (su derrumbe económico, su fracaso político, su derrota social), aun cuando implique, como de costumbre, muerte para las grandes mayorías. Aún sobre estas ruinas, los trabajadores estamos a tiempo de imponer un sistema planificado, sustentable, con democracia directa y decisiones colectivas para, así, ir edificando lo que debió de haber sido... la vida